
El Perú es un encuentro entre lo antiguo y lo moderno, un
lugar donde conviven el pasado y el presente. Y si le suena complicado, pues
alégrese porque no lo es, la complejidad de la cultura peruana basa su encanto
y originalidad en lo fácil que es entenderla. Venga y compruébelo.
El sello distintivo del Perú es su cultura viva y usted no
se lo puede perder. Ya sea participando en rituales antiquísimos como el pago a
la tierra, dando una mano en las faenas agrícolas, formando parte de las
comparsas en las fiestas, cabalgando sobre un caballo de paso o aprendiendo a
bailar algún ritmo afro peruano o andino, déjese llevar, porque se va a sentir
mejor que en casa. Por eso, el turismo vivencial resulta la mejor opción para
gozar de la hospitalidad y el cariño de la gente de un país donde habita la
amistad y el calor humano.
En el Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, un
pueblo entero flota en el agua. Cientos de años atrás los Uros crearon islas
flotantes - hechas de totora - apilando una caña tras otra, hasta crear una
plataforma estable. Ellos vivían en estas islas mientras navegaban por el lago
para pescar o cazar para alimentarse. Aún hoy se pueden ver a los Uros,
viviendo como si hubieran flotado a través del tiempo.
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